Tuesday, November 07, 2006

Seguridad P�blica y Ciudadan�a

LA CIUDAD Y SEGURIDAD QUE DESEAMOS[1]




En el campo profesional existen, entre otras, dos disciplinas las cuales dado el trabajo hacia el cual están orientadas - el desarrollo de su estudio, propuestas y resultado – se pueden señalar como expresiones profesionales democráticas. Me refiero al mundo del Urbanismo: el estudio y el desarrollo de la ciudad en que deseamos vivir; y la Criminología: estudiosa de la conducta humana transgresora y de la búsqueda de mejorar las normas de convivencia entre las personas. El Urbanismo y la Criminología, una desde el ámbito del diseño arquitectónico y su relación con la multiplicidad de disciplinas que deben velar por el diseño global y armonioso de la ciudad en que deseamos vivir, y la otra desde el Derecho, como parte fundamental, junto a otras disciplinas profesionales en la búsqueda de dar respuestas al comportamiento humano y a su relación en armonía con sus iguales. Ambas buscan mejorar la calidad de vida de las personas y para ello, en la elaboración de sus propuestas recogen las sugerencias y aportes de todas aquellas disciplinas que tienen ingerencia en el desarrollo de la vida, la vida en comunidad.

Pero, - ¿porqué si existe éste ideal de disciplinas profesionales, el resultado de su estudio y propuestas, construirlas está tan lejos de responder a las necesidades del ser humano?

En el mundo actual respondemos cercando nuestras villas y domicilios, nos marginamos y marginamos a aquellos distintos de nuestro medio, sentimos temor, nos victimizamos, atribuimos malos designios a personas ajenas al medio, nos auto-enclaustramos, dotamos a nuestros hogares de sistemas de alarmas y los más pudientes acuden a la contratación de guardias privados, etc...

¿Pero esta es la ciudad, el barrio, la villa o la casa en que queremos vivir? ¿Ésta es el tipo de relación que los ciudadanos de un país deseamos tener con quienes nos rodean? Hoy para referirse a la Seguridad Pública, se habla de Seguridad Ciudadana, terminología impuesta no por el mundo progresista, sino por aquellos que aún persisten en una sociedad donde las características principales sigan siendo la inequidad, desigualdad y faltas de oportunidades para el estudio, el empleo y para suplir las necesidades crecientes de quienes vivimos en ella. El término Seguridad Ciudadana, es excluyente porque separa nuestra sociedad en “buenos y malos”, sin importar cómo surge o producto de qué surgen las acciones transgresoras de la convivencia. [2] Pero más aún, hoy la terminología aludida es la bandera de lucha de la derecha chilena, que con un gran dispositivo “bombardea” a diario a la población a través de los medios de comunicación masiva. Bajo la misma premisa han proliferado empresas para medir el impacto y efecto que surte en la población una falsa imagen de inseguridad, señalando que se mide la percepción de las personas, la victimización.


Pero cómo es posible construir Seguridad Pública a partir de lo que perciben las personas, de cómo y cuánto - como valor real - se sienten victimas. Nos sentimos “victimizados” no sólo cuando estamos en la calle, sino que además si mirados desde la calle hacia nuestro hogar, al vernos enrejados somos las victimas de esta odiosa forma de contar de delitos. En las encuestas de las empresas antes aludidas se mide la ocurrencia delictiva, pero no se incluye en ella la efectividad policial - la ocurrencia es tanto, tantos son los casos que han sido esclarecidos, los procesados por los tribunales fueron tales más cuales y de ellos tantos están en prisión - esto último no interesa. Lo importante será sembrar el temor, la victimización de las personas y a través de ello señalar que nada se hace, que la delincuencia le ha ganado la batalla a la Concertación. Que descaro. Pero, resulta aún más extraño que al preguntar al que se siente victima en la calle, si tiene algún problema en su barrio, señala que no: que ahí se siente seguro, sus niños juegan en la calle, tiene buenas relaciones con sus vecinos, incluso a veces realizan actividades comunitarias. Cuál es entonces la verdad. El inducir a la población hacia la victimización, no sólo se le está haciendo un grave daño psicológico, sino que además se está incurriendo en una grave campaña del terror, que al analizarla en su justa dimensión podría señalarse como un delito de APOLOGÍA DEL TERRORISMO.

Para entregar seguridad a las personas habrá que construirla desde la base de construir confianzas. Las relaciones sociales básicamente se mueven sobre la base de la confianza, confianza en sus iguales, confianza en sus instituciones, confianza en el Estado. Además para construir seguridad para las personas se tendrán que estudiar las conductas transgresoras desde el punto de vista criminológico, sobre las causas y condiciones que promueven las acciones transgresoras de la convivencia. Mirado desde ese punto de vista Chile tiene un gran reto, aspirando a ser un país en vías de desarrollo debe crear una sociedad más igualitaria, solidaria y justa, con acceso creciente a las necesidades de las personas. El crear un orden social y económico más justo y solidario, tenderá inexorablemente a reducir la marginación, las desigualdades, las exclusiones, las faltas de oportunidades y todo aquello hacen imposible crear confianzas en nuestros iguales.

Junto a lo anterior es indispensable que la seguridad de las personas se construya en forma democrática, con la participación de todos los que requieren de ella para establecer un desarrollo pleno de la vida. Dar paso a la civilidad para que haga sus proposiciones en la solución de sus problemas. El Estado ha entregado constitucionalmente la misión de resguardar el orden público y prevenir la acción delictual a la policía, en su trabajo y para su éxito deberá de hacerlo con y para quienes se quiere brindar seguridad. En un mundo globalizado las expresiones delincuenciales no sólo son un producto nacional, tan y más peligrosas son aquellas que vienen de afuera. A quien se le adiestra es al policía. El policía debe ser uno más, debe ser conocido y conocer a los vecinos, debe interactuar con ellos y enseñarles cuales son las acciones delincuenciales que pueden afectarlos, preparándolos para defenderse comunitariamente, socialmente, utilizando la fuerza y presencia de la organización social.

Otro tanto le corresponde al Urbanismo. Al proyectar y construir la ciudad, barrio, villa, deberá tenerse en cuenta las necesidades de las personas para el buen desarrollo de la vida. Que sea integradora, atrayente, solidaria, tenga espacios verdes, juegos para los niños y lugares de esparcimiento para los jóvenes, ya no como una necesidad para la vida comunitaria, - sino como un derecho, como un Bien Público.

Es hora de integrar a nuestro acervo y vocabulario el término “Bien Público”, más aún cuando en nuestros sueños está el construir una mejor sociedad, más igualitaria. Tal como se señalaba días atrás por el Cro. Reinaldo Ruiz... “la igualdad debe ser establecida como un Bien Público.” Sí, igualdad de oportunidades frente al trabajo, el estudio, la salud, la recreación, el desarrollo de la vida en forma sana, etc. Sí Chile incluyera este concepto “la igualdad”, como un Bien Público en su Constitución Política, los pasos para construir una sociedad mejor serían más rápidos. No es utópico pensarlo, nos asiste el derecho de creernos iguales a los demás. Si fuera así, más plena sería la vida y no estaríamos trabajando para erradicar o disminuir de nuestro diario vivir, las preocupaciones y los efectos de una sociedad basada en la desigualdad.

El hablar de Orden y Seguridad Pública nos llama a preguntarnos sobre la “creación” constitucional de nuestras policías en la década de los 80.

- ¿Porqué sí O. y S. P. es el principal objetivo de la policía, garantizando la convivencia de las personas, basado en el cumplimiento de la ley y, como misión policial la prevención de los delitos, pasó a un plano secundario?

-¿ Por qué si existía un órgano policial dedicado a la investigación de los delitos no se potenció éste, dedicando recursos a uno paralelo en desmedro del primero y de la misión ya asignada sobre el Orden y Seguridad Pública?

En función de racionalizar los recursos y del trabajo policial conjunto y coordinado, hagamos un ejercicio y planteémonos las siguientes preguntas:

- ¿Existe un archivo único, en red, sobre el prontuario de los delincuentes en Chile? ¿Están coordinadas nuestras policías en ese sentido?
- ¿Cuántos Peritos Criminalísticos existen en el país entre ambas policías y cuántas capitales regionales cuentan con un Laboratorio Criminalístico?
- ¿Qué significado tiene desarrollar paralelamente dos Laboratorios Criminalísticos (en ambas policías), si el objetivo final será el mismo, coadyuvar a esclarecer los delitos?
- ¿Existe competencia – leída como rivalidad – en la investigación de los delitos? ¿Y por qué?
- ¿Si una policía tiene por misión resguardar el Sitio del Suceso? ¿En función de quiénes trabajará? ¿Para su propio órgano o la competencia?

En esta línea podrían surgir éstas y muchas más preguntas.

La acción policial no debe estar orientada a actuar sobre la ocurrencia delictiva, dejando en un segundo plano la prevención, pensar así es entregar un gran e importante espacio a quienes delinquen, la preparación y elaboración de su actuar. En términos policiales conforme se “ataca la actividad delictiva”, desarticulándola, ésta asume nuevas y más complejas formas de actuar. En nuestros tiempos en que la modernidad entrega al mundo un sinnúmero de conocimientos científicos y técnicos, éstos también son utilizados por quienes delinquen, de ahí su orgánica y éxito para burlar la ley. Sólo observemos: la policía en el mundo captura menos del 10% de la droga que se trafica y distribuye; en lo nacional, la osadía delincuencial, que en nuestras narices construye un túnel para robar en bancos, casi lográndolo; desactivación de alarmas; construir redes cibernautas de pornografía infantil; y, a vista y paciencia social, desarrolla y promueve una red de prostitución infantil y pedofilia.

Existe un gran acercamiento en las ideas sobre la seguridad de las personas en el mundo progresista, falta darle los espacios necesarios para desarrollarlas en función de consolidar las instancias democráticas, es por ello que deseo terminar este preámbulo con frases de destacados profesionales interesados en el tema:

En la Serie Contribuciones al Debate. PPD nº 1. Segunda Época. Año 2002. Por una Seguridad Ciudadana Progresista. Elementos para la reflexión. Señalan Mauricio Escobar y José Bengoa:

“Libertad, justicia social, solidaridad, igualdad, tolerancia, derechos humanos, equidad, dignidad humana, fraternidad, reflexión crítica, son... los pilares sobre los cuales se debe fundar dicha política. (la seguridad de las personas)... debe estar al servicio de la transformación social, con un sentido de reducción de la violencia, de disminución y eliminación de las discriminaciones, explotaciones, opresiones, dominaciones y exclusiones que existen en nuestra sociedad.”... Mauricio Salinas Escobar, es: Abogado y Profesor Universitario. Coordinador Comisión Seguridad Ciudadana del PPD. Secretario de la Corporación “Ciudadanía y Justicia”. Militante PPD.

“Es por ello que muchas personas pensamos que la sociedad chilena está al borde de constituirse en una sociedad peligrosa. Una sociedad que no tiene elementos simbólicos de unidad y, por tanto, donde predominará el temor y la exclusión.”...” La modernización sustantiva de una sociedad pasa por la construcción de un discurso de integración y medidas que la respalden. Cierto que sino se critica el discurso de la seguridad ciudadana terminaremos sin saber si los presos son los que están dentro de la cárcel o los que están afuera.”... José Bengoa Cabello, es: Académico, Antropólogo, Presidente Fundación Nac. para la Superación de la Pobreza. Vicepresidente Corporación “Ciudadanía y Justicia”, Ex Rector Univ. Academia de Humanismo Cristiano, Militante PPD.

Don Mauricio Valenzuela, Filósofo, habla de que como sociedad chilena... “debemos abandonar la lógica de la violencia, la lógica de la guerra, si queremos construir una sociedad más fraterna.”...

Don Camilo Contreras, Doctor en Derecho, en una Conferencia en la Universidad Santo Tomas en Talca señalaba... “ la ciudadanía debe tomar su rol en la defensa de su seguridad”

Hay consenso en el mundo progresista de que la violencia traerá más violencia. El construir una seguridad para todos, no se debe pensar sólo en reprimir, en seguir violentando y desplazando a los desposeídos y excluidos del sistema. La meta no es plantearse como solución el comprar más y mejores armas, teniendo más policías y mejores medios, sino entendiendo el porqué surgen las actividades transgresoras de la convivencia. En la construcción de respuestas a este grave problema de la sociedad chilena , el diseño de los planes deberán ir en el corto, mediano y largo plazo. Mientras tanto debemos tomar las debidas medidas de prevención, que no es otra cosa que adelantarnos a lo que posiblemente pueda ocurrir.
David Miranda Etchegoyen
[1] David Miranda Etchegoyen, discurso para la presentación de la Propuesta: Plan Comunal de Seguridad Pública para la ciudad de Talca, “Seguridad para todas y todos”. Seminario 28 de agosto del 2004. Talca.
[2] La terminología “Seguridad Ciudadana” es común en los países desarrollados, en especial Europa. Según algunos estudiosos del mundo progresista, se estaría ante un concepto dentro de la doctrina que ha reemplazado a la desprestigiada “Doctrina de Seguridad Nacional” impulsada por los Estados Unidos a finales de los ’60 y principios de los ’70, precursora de las dictaduras en América Latina y cuya introducción en Chile provocaron el Golpe de Estado de 1973. Hoy se llama “Doctrina de Defensa y Desarrollo Interior”, la cual tendría el manejo de los Conflictos de Baja Intensidad”.

LA CIUDAD Y SEGURIDAD QUE DESEAMOS[1]




En el campo profesional existen, entre otras, dos disciplinas las cuales dado el trabajo hacia el cual están orientadas - el desarrollo de su estudio, propuestas y resultado – se pueden señalar como expresiones profesionales democráticas. Me refiero al mundo del Urbanismo: el estudio y el desarrollo de la ciudad en que deseamos vivir; y la Criminología: estudiosa de la conducta humana transgresora y de la búsqueda de mejorar las normas de convivencia entre las personas. El Urbanismo y la Criminología, una desde el ámbito del diseño arquitectónico y su relación con la multiplicidad de disciplinas que deben velar por el diseño global y armonioso de la ciudad en que deseamos vivir, y la otra desde el Derecho, como parte fundamental, junto a otras disciplinas profesionales en la búsqueda de dar respuestas al comportamiento humano y a su relación en armonía con sus iguales. Ambas buscan mejorar la calidad de vida de las personas y para ello, en la elaboración de sus propuestas recogen las sugerencias y aportes de todas aquellas disciplinas que tienen ingerencia en el desarrollo de la vida, la vida en comunidad.

Pero, - ¿porqué si existe éste ideal de disciplinas profesionales, el resultado de su estudio y propuestas, construirlas está tan lejos de responder a las necesidades del ser humano?

En el mundo actual respondemos cercando nuestras villas y domicilios, nos marginamos y marginamos a aquellos distintos de nuestro medio, sentimos temor, nos victimizamos, atribuimos malos designios a personas ajenas al medio, nos auto-enclaustramos, dotamos a nuestros hogares de sistemas de alarmas y los más pudientes acuden a la contratación de guardias privados, etc...

¿Pero esta es la ciudad, el barrio, la villa o la casa en que queremos vivir? ¿Ésta es el tipo de relación que los ciudadanos de un país deseamos tener con quienes nos rodean? Hoy para referirse a la Seguridad Pública, se habla de Seguridad Ciudadana, terminología impuesta no por el mundo progresista, sino por aquellos que aún persisten en una sociedad donde las características principales sigan siendo la inequidad, desigualdad y faltas de oportunidades para el estudio, el empleo y para suplir las necesidades crecientes de quienes vivimos en ella. El término Seguridad Ciudadana, es excluyente porque separa nuestra sociedad en “buenos y malos”, sin importar cómo surge o producto de qué surgen las acciones transgresoras de la convivencia. [2] Pero más aún, hoy la terminología aludida es la bandera de lucha de la derecha chilena, que con un gran dispositivo “bombardea” a diario a la población a través de los medios de comunicación masiva. Bajo la misma premisa han proliferado empresas para medir el impacto y efecto que surte en la población una falsa imagen de inseguridad, señalando que se mide la percepción de las personas, la victimización.


Pero cómo es posible construir Seguridad Pública a partir de lo que perciben las personas, de cómo y cuánto - como valor real - se sienten victimas. Nos sentimos “victimizados” no sólo cuando estamos en la calle, sino que además si mirados desde la calle hacia nuestro hogar, al vernos enrejados somos las victimas de esta odiosa forma de contar de delitos. En las encuestas de las empresas antes aludidas se mide la ocurrencia delictiva, pero no se incluye en ella la efectividad policial - la ocurrencia es tanto, tantos son los casos que han sido esclarecidos, los procesados por los tribunales fueron tales más cuales y de ellos tantos están en prisión - esto último no interesa. Lo importante será sembrar el temor, la victimización de las personas y a través de ello señalar que nada se hace, que la delincuencia le ha ganado la batalla a la Concertación. Que descaro. Pero, resulta aún más extraño que al preguntar al que se siente victima en la calle, si tiene algún problema en su barrio, señala que no: que ahí se siente seguro, sus niños juegan en la calle, tiene buenas relaciones con sus vecinos, incluso a veces realizan actividades comunitarias. Cuál es entonces la verdad. El inducir a la población hacia la victimización, no sólo se le está haciendo un grave daño psicológico, sino que además se está incurriendo en una grave campaña del terror, que al analizarla en su justa dimensión podría señalarse como un delito de APOLOGÍA DEL TERRORISMO.

Para entregar seguridad a las personas habrá que construirla desde la base de construir confianzas. Las relaciones sociales básicamente se mueven sobre la base de la confianza, confianza en sus iguales, confianza en sus instituciones, confianza en el Estado. Además para construir seguridad para las personas se tendrán que estudiar las conductas transgresoras desde el punto de vista criminológico, sobre las causas y condiciones que promueven las acciones transgresoras de la convivencia. Mirado desde ese punto de vista Chile tiene un gran reto, aspirando a ser un país en vías de desarrollo debe crear una sociedad más igualitaria, solidaria y justa, con acceso creciente a las necesidades de las personas. El crear un orden social y económico más justo y solidario, tenderá inexorablemente a reducir la marginación, las desigualdades, las exclusiones, las faltas de oportunidades y todo aquello hacen imposible crear confianzas en nuestros iguales.

Junto a lo anterior es indispensable que la seguridad de las personas se construya en forma democrática, con la participación de todos los que requieren de ella para establecer un desarrollo pleno de la vida. Dar paso a la civilidad para que haga sus proposiciones en la solución de sus problemas. El Estado ha entregado constitucionalmente la misión de resguardar el orden público y prevenir la acción delictual a la policía, en su trabajo y para su éxito deberá de hacerlo con y para quienes se quiere brindar seguridad. En un mundo globalizado las expresiones delincuenciales no sólo son un producto nacional, tan y más peligrosas son aquellas que vienen de afuera. A quien se le adiestra es al policía. El policía debe ser uno más, debe ser conocido y conocer a los vecinos, debe interactuar con ellos y enseñarles cuales son las acciones delincuenciales que pueden afectarlos, preparándolos para defenderse comunitariamente, socialmente, utilizando la fuerza y presencia de la organización social.

Otro tanto le corresponde al Urbanismo. Al proyectar y construir la ciudad, barrio, villa, deberá tenerse en cuenta las necesidades de las personas para el buen desarrollo de la vida. Que sea integradora, atrayente, solidaria, tenga espacios verdes, juegos para los niños y lugares de esparcimiento para los jóvenes, ya no como una necesidad para la vida comunitaria, - sino como un derecho, como un Bien Público.

Es hora de integrar a nuestro acervo y vocabulario el término “Bien Público”, más aún cuando en nuestros sueños está el construir una mejor sociedad, más igualitaria. Tal como se señalaba días atrás por el Cro. Reinaldo Ruiz... “la igualdad debe ser establecida como un Bien Público.” Sí, igualdad de oportunidades frente al trabajo, el estudio, la salud, la recreación, el desarrollo de la vida en forma sana, etc. Sí Chile incluyera este concepto “la igualdad”, como un Bien Público en su Constitución Política, los pasos para construir una sociedad mejor serían más rápidos. No es utópico pensarlo, nos asiste el derecho de creernos iguales a los demás. Si fuera así, más plena sería la vida y no estaríamos trabajando para erradicar o disminuir de nuestro diario vivir, las preocupaciones y los efectos de una sociedad basada en la desigualdad.

El hablar de Orden y Seguridad Pública nos llama a preguntarnos sobre la “creación” constitucional de nuestras policías en la década de los 80.

- ¿Porqué sí O. y S. P. es el principal objetivo de la policía, garantizando la convivencia de las personas, basado en el cumplimiento de la ley y, como misión policial la prevención de los delitos, pasó a un plano secundario?

-¿ Por qué si existía un órgano policial dedicado a la investigación de los delitos no se potenció éste, dedicando recursos a uno paralelo en desmedro del primero y de la misión ya asignada sobre el Orden y Seguridad Pública?

En función de racionalizar los recursos y del trabajo policial conjunto y coordinado, hagamos un ejercicio y planteémonos las siguientes preguntas:

- ¿Existe un archivo único, en red, sobre el prontuario de los delincuentes en Chile? ¿Están coordinadas nuestras policías en ese sentido?
- ¿Cuántos Peritos Criminalísticos existen en el país entre ambas policías y cuántas capitales regionales cuentan con un Laboratorio Criminalístico?
- ¿Qué significado tiene desarrollar paralelamente dos Laboratorios Criminalísticos (en ambas policías), si el objetivo final será el mismo, coadyuvar a esclarecer los delitos?
- ¿Existe competencia – leída como rivalidad – en la investigación de los delitos? ¿Y por qué?
- ¿Si una policía tiene por misión resguardar el Sitio del Suceso? ¿En función de quiénes trabajará? ¿Para su propio órgano o la competencia?

En esta línea podrían surgir éstas y muchas más preguntas.

La acción policial no debe estar orientada a actuar sobre la ocurrencia delictiva, dejando en un segundo plano la prevención, pensar así es entregar un gran e importante espacio a quienes delinquen, la preparación y elaboración de su actuar. En términos policiales conforme se “ataca la actividad delictiva”, desarticulándola, ésta asume nuevas y más complejas formas de actuar. En nuestros tiempos en que la modernidad entrega al mundo un sinnúmero de conocimientos científicos y técnicos, éstos también son utilizados por quienes delinquen, de ahí su orgánica y éxito para burlar la ley. Sólo observemos: la policía en el mundo captura menos del 10% de la droga que se trafica y distribuye; en lo nacional, la osadía delincuencial, que en nuestras narices construye un túnel para robar en bancos, casi lográndolo; desactivación de alarmas; construir redes cibernautas de pornografía infantil; y, a vista y paciencia social, desarrolla y promueve una red de prostitución infantil y pedofilia.

Existe un gran acercamiento en las ideas sobre la seguridad de las personas en el mundo progresista, falta darle los espacios necesarios para desarrollarlas en función de consolidar las instancias democráticas, es por ello que deseo terminar este preámbulo con frases de destacados profesionales interesados en el tema:

En la Serie Contribuciones al Debate. PPD nº 1. Segunda Época. Año 2002. Por una Seguridad Ciudadana Progresista. Elementos para la reflexión. Señalan Mauricio Escobar y José Bengoa:

“Libertad, justicia social, solidaridad, igualdad, tolerancia, derechos humanos, equidad, dignidad humana, fraternidad, reflexión crítica, son... los pilares sobre los cuales se debe fundar dicha política. (la seguridad de las personas)... debe estar al servicio de la transformación social, con un sentido de reducción de la violencia, de disminución y eliminación de las discriminaciones, explotaciones, opresiones, dominaciones y exclusiones que existen en nuestra sociedad.”... Mauricio Salinas Escobar, es: Abogado y Profesor Universitario. Coordinador Comisión Seguridad Ciudadana del PPD. Secretario de la Corporación “Ciudadanía y Justicia”. Militante PPD.

“Es por ello que muchas personas pensamos que la sociedad chilena está al borde de constituirse en una sociedad peligrosa. Una sociedad que no tiene elementos simbólicos de unidad y, por tanto, donde predominará el temor y la exclusión.”...” La modernización sustantiva de una sociedad pasa por la construcción de un discurso de integración y medidas que la respalden. Cierto que sino se critica el discurso de la seguridad ciudadana terminaremos sin saber si los presos son los que están dentro de la cárcel o los que están afuera.”... José Bengoa Cabello, es: Académico, Antropólogo, Presidente Fundación Nac. para la Superación de la Pobreza. Vicepresidente Corporación “Ciudadanía y Justicia”, Ex Rector Univ. Academia de Humanismo Cristiano, Militante PPD.

Don Mauricio Valenzuela, Filósofo, habla de que como sociedad chilena... “debemos abandonar la lógica de la violencia, la lógica de la guerra, si queremos construir una sociedad más fraterna.”...

Don Camilo Contreras, Doctor en Derecho, en una Conferencia en la Universidad Santo Tomas en Talca señalaba... “ la ciudadanía debe tomar su rol en la defensa de su seguridad”

Hay consenso en el mundo progresista de que la violencia traerá más violencia. El construir una seguridad para todos, no se debe pensar sólo en reprimir, en seguir violentando y desplazando a los desposeídos y excluidos del sistema. La meta no es plantearse como solución el comprar más y mejores armas, teniendo más policías y mejores medios, sino entendiendo el porqué surgen las actividades transgresoras de la convivencia. En la construcción de respuestas a este grave problema de la sociedad chilena , el diseño de los planes deberán ir en el corto, mediano y largo plazo. Mientras tanto debemos tomar las debidas medidas de prevención, que no es otra cosa que adelantarnos a lo que posiblemente pueda ocurrir.
David Miranda Etchegoyen
[1] David Miranda Etchegoyen, discurso para la presentación de la Propuesta: Plan Comunal de Seguridad Pública para la ciudad de Talca, “Seguridad para todas y todos”. Seminario 28 de agosto del 2004. Talca.
[2] La terminología “Seguridad Ciudadana” es común en los países desarrollados, en especial Europa. Según algunos estudiosos del mundo progresista, se estaría ante un concepto dentro de la doctrina que ha reemplazado a la desprestigiada “Doctrina de Seguridad Nacional” impulsada por los Estados Unidos a finales de los ’60 y principios de los ’70, precursora de las dictaduras en América Latina y cuya introducción en Chile provocaron el Golpe de Estado de 1973. Hoy se llama “Doctrina de Defensa y Desarrollo Interior”, la cual tendría el manejo de los Conflictos de Baja Intensidad”.

LA CIUDAD Y SEGURIDAD QUE DESEAMOS[1]




En el campo profesional existen, entre otras, dos disciplinas las cuales dado el trabajo hacia el cual están orientadas - el desarrollo de su estudio, propuestas y resultado – se pueden señalar como expresiones profesionales democráticas. Me refiero al mundo del Urbanismo: el estudio y el desarrollo de la ciudad en que deseamos vivir; y la Criminología: estudiosa de la conducta humana transgresora y de la búsqueda de mejorar las normas de convivencia entre las personas. El Urbanismo y la Criminología, una desde el ámbito del diseño arquitectónico y su relación con la multiplicidad de disciplinas que deben velar por el diseño global y armonioso de la ciudad en que deseamos vivir, y la otra desde el Derecho, como parte fundamental, junto a otras disciplinas profesionales en la búsqueda de dar respuestas al comportamiento humano y a su relación en armonía con sus iguales. Ambas buscan mejorar la calidad de vida de las personas y para ello, en la elaboración de sus propuestas recogen las sugerencias y aportes de todas aquellas disciplinas que tienen ingerencia en el desarrollo de la vida, la vida en comunidad.

Pero, - ¿porqué si existe éste ideal de disciplinas profesionales, el resultado de su estudio y propuestas, construirlas está tan lejos de responder a las necesidades del ser humano?

En el mundo actual respondemos cercando nuestras villas y domicilios, nos marginamos y marginamos a aquellos distintos de nuestro medio, sentimos temor, nos victimizamos, atribuimos malos designios a personas ajenas al medio, nos auto-enclaustramos, dotamos a nuestros hogares de sistemas de alarmas y los más pudientes acuden a la contratación de guardias privados, etc...

¿Pero esta es la ciudad, el barrio, la villa o la casa en que queremos vivir? ¿Ésta es el tipo de relación que los ciudadanos de un país deseamos tener con quienes nos rodean? Hoy para referirse a la Seguridad Pública, se habla de Seguridad Ciudadana, terminología impuesta no por el mundo progresista, sino por aquellos que aún persisten en una sociedad donde las características principales sigan siendo la inequidad, desigualdad y faltas de oportunidades para el estudio, el empleo y para suplir las necesidades crecientes de quienes vivimos en ella. El término Seguridad Ciudadana, es excluyente porque separa nuestra sociedad en “buenos y malos”, sin importar cómo surge o producto de qué surgen las acciones transgresoras de la convivencia. [2] Pero más aún, hoy la terminología aludida es la bandera de lucha de la derecha chilena, que con un gran dispositivo “bombardea” a diario a la población a través de los medios de comunicación masiva. Bajo la misma premisa han proliferado empresas para medir el impacto y efecto que surte en la población una falsa imagen de inseguridad, señalando que se mide la percepción de las personas, la victimización.


Pero cómo es posible construir Seguridad Pública a partir de lo que perciben las personas, de cómo y cuánto - como valor real - se sienten victimas. Nos sentimos “victimizados” no sólo cuando estamos en la calle, sino que además si mirados desde la calle hacia nuestro hogar, al vernos enrejados somos las victimas de esta odiosa forma de contar de delitos. En las encuestas de las empresas antes aludidas se mide la ocurrencia delictiva, pero no se incluye en ella la efectividad policial - la ocurrencia es tanto, tantos son los casos que han sido esclarecidos, los procesados por los tribunales fueron tales más cuales y de ellos tantos están en prisión - esto último no interesa. Lo importante será sembrar el temor, la victimización de las personas y a través de ello señalar que nada se hace, que la delincuencia le ha ganado la batalla a la Concertación. Que descaro. Pero, resulta aún más extraño que al preguntar al que se siente victima en la calle, si tiene algún problema en su barrio, señala que no: que ahí se siente seguro, sus niños juegan en la calle, tiene buenas relaciones con sus vecinos, incluso a veces realizan actividades comunitarias. Cuál es entonces la verdad. El inducir a la población hacia la victimización, no sólo se le está haciendo un grave daño psicológico, sino que además se está incurriendo en una grave campaña del terror, que al analizarla en su justa dimensión podría señalarse como un delito de APOLOGÍA DEL TERRORISMO.

Para entregar seguridad a las personas habrá que construirla desde la base de construir confianzas. Las relaciones sociales básicamente se mueven sobre la base de la confianza, confianza en sus iguales, confianza en sus instituciones, confianza en el Estado. Además para construir seguridad para las personas se tendrán que estudiar las conductas transgresoras desde el punto de vista criminológico, sobre las causas y condiciones que promueven las acciones transgresoras de la convivencia. Mirado desde ese punto de vista Chile tiene un gran reto, aspirando a ser un país en vías de desarrollo debe crear una sociedad más igualitaria, solidaria y justa, con acceso creciente a las necesidades de las personas. El crear un orden social y económico más justo y solidario, tenderá inexorablemente a reducir la marginación, las desigualdades, las exclusiones, las faltas de oportunidades y todo aquello hacen imposible crear confianzas en nuestros iguales.

Junto a lo anterior es indispensable que la seguridad de las personas se construya en forma democrática, con la participación de todos los que requieren de ella para establecer un desarrollo pleno de la vida. Dar paso a la civilidad para que haga sus proposiciones en la solución de sus problemas. El Estado ha entregado constitucionalmente la misión de resguardar el orden público y prevenir la acción delictual a la policía, en su trabajo y para su éxito deberá de hacerlo con y para quienes se quiere brindar seguridad. En un mundo globalizado las expresiones delincuenciales no sólo son un producto nacional, tan y más peligrosas son aquellas que vienen de afuera. A quien se le adiestra es al policía. El policía debe ser uno más, debe ser conocido y conocer a los vecinos, debe interactuar con ellos y enseñarles cuales son las acciones delincuenciales que pueden afectarlos, preparándolos para defenderse comunitariamente, socialmente, utilizando la fuerza y presencia de la organización social.

Otro tanto le corresponde al Urbanismo. Al proyectar y construir la ciudad, barrio, villa, deberá tenerse en cuenta las necesidades de las personas para el buen desarrollo de la vida. Que sea integradora, atrayente, solidaria, tenga espacios verdes, juegos para los niños y lugares de esparcimiento para los jóvenes, ya no como una necesidad para la vida comunitaria, - sino como un derecho, como un Bien Público.

Es hora de integrar a nuestro acervo y vocabulario el término “Bien Público”, más aún cuando en nuestros sueños está el construir una mejor sociedad, más igualitaria. Tal como se señalaba días atrás por el Cro. Reinaldo Ruiz... “la igualdad debe ser establecida como un Bien Público.” Sí, igualdad de oportunidades frente al trabajo, el estudio, la salud, la recreación, el desarrollo de la vida en forma sana, etc. Sí Chile incluyera este concepto “la igualdad”, como un Bien Público en su Constitución Política, los pasos para construir una sociedad mejor serían más rápidos. No es utópico pensarlo, nos asiste el derecho de creernos iguales a los demás. Si fuera así, más plena sería la vida y no estaríamos trabajando para erradicar o disminuir de nuestro diario vivir, las preocupaciones y los efectos de una sociedad basada en la desigualdad.

El hablar de Orden y Seguridad Pública nos llama a preguntarnos sobre la “creación” constitucional de nuestras policías en la década de los 80.

- ¿Porqué sí O. y S. P. es el principal objetivo de la policía, garantizando la convivencia de las personas, basado en el cumplimiento de la ley y, como misión policial la prevención de los delitos, pasó a un plano secundario?

-¿ Por qué si existía un órgano policial dedicado a la investigación de los delitos no se potenció éste, dedicando recursos a uno paralelo en desmedro del primero y de la misión ya asignada sobre el Orden y Seguridad Pública?

En función de racionalizar los recursos y del trabajo policial conjunto y coordinado, hagamos un ejercicio y planteémonos las siguientes preguntas:

- ¿Existe un archivo único, en red, sobre el prontuario de los delincuentes en Chile? ¿Están coordinadas nuestras policías en ese sentido?
- ¿Cuántos Peritos Criminalísticos existen en el país entre ambas policías y cuántas capitales regionales cuentan con un Laboratorio Criminalístico?
- ¿Qué significado tiene desarrollar paralelamente dos Laboratorios Criminalísticos (en ambas policías), si el objetivo final será el mismo, coadyuvar a esclarecer los delitos?
- ¿Existe competencia – leída como rivalidad – en la investigación de los delitos? ¿Y por qué?
- ¿Si una policía tiene por misión resguardar el Sitio del Suceso? ¿En función de quiénes trabajará? ¿Para su propio órgano o la competencia?

En esta línea podrían surgir éstas y muchas más preguntas.

La acción policial no debe estar orientada a actuar sobre la ocurrencia delictiva, dejando en un segundo plano la prevención, pensar así es entregar un gran e importante espacio a quienes delinquen, la preparación y elaboración de su actuar. En términos policiales conforme se “ataca la actividad delictiva”, desarticulándola, ésta asume nuevas y más complejas formas de actuar. En nuestros tiempos en que la modernidad entrega al mundo un sinnúmero de conocimientos científicos y técnicos, éstos también son utilizados por quienes delinquen, de ahí su orgánica y éxito para burlar la ley. Sólo observemos: la policía en el mundo captura menos del 10% de la droga que se trafica y distribuye; en lo nacional, la osadía delincuencial, que en nuestras narices construye un túnel para robar en bancos, casi lográndolo; desactivación de alarmas; construir redes cibernautas de pornografía infantil; y, a vista y paciencia social, desarrolla y promueve una red de prostitución infantil y pedofilia.

Existe un gran acercamiento en las ideas sobre la seguridad de las personas en el mundo progresista, falta darle los espacios necesarios para desarrollarlas en función de consolidar las instancias democráticas, es por ello que deseo terminar este preámbulo con frases de destacados profesionales interesados en el tema:

En la Serie Contribuciones al Debate. PPD nº 1. Segunda Época. Año 2002. Por una Seguridad Ciudadana Progresista. Elementos para la reflexión. Señalan Mauricio Escobar y José Bengoa:

“Libertad, justicia social, solidaridad, igualdad, tolerancia, derechos humanos, equidad, dignidad humana, fraternidad, reflexión crítica, son... los pilares sobre los cuales se debe fundar dicha política. (la seguridad de las personas)... debe estar al servicio de la transformación social, con un sentido de reducción de la violencia, de disminución y eliminación de las discriminaciones, explotaciones, opresiones, dominaciones y exclusiones que existen en nuestra sociedad.”... Mauricio Salinas Escobar, es: Abogado y Profesor Universitario. Coordinador Comisión Seguridad Ciudadana del PPD. Secretario de la Corporación “Ciudadanía y Justicia”. Militante PPD.

“Es por ello que muchas personas pensamos que la sociedad chilena está al borde de constituirse en una sociedad peligrosa. Una sociedad que no tiene elementos simbólicos de unidad y, por tanto, donde predominará el temor y la exclusión.”...” La modernización sustantiva de una sociedad pasa por la construcción de un discurso de integración y medidas que la respalden. Cierto que sino se critica el discurso de la seguridad ciudadana terminaremos sin saber si los presos son los que están dentro de la cárcel o los que están afuera.”... José Bengoa Cabello, es: Académico, Antropólogo, Presidente Fundación Nac. para la Superación de la Pobreza. Vicepresidente Corporación “Ciudadanía y Justicia”, Ex Rector Univ. Academia de Humanismo Cristiano, Militante PPD.

Don Mauricio Valenzuela, Filósofo, habla de que como sociedad chilena... “debemos abandonar la lógica de la violencia, la lógica de la guerra, si queremos construir una sociedad más fraterna.”...

Don Camilo Contreras, Doctor en Derecho, en una Conferencia en la Universidad Santo Tomas en Talca señalaba... “ la ciudadanía debe tomar su rol en la defensa de su seguridad”

Hay consenso en el mundo progresista de que la violencia traerá más violencia. El construir una seguridad para todos, no se debe pensar sólo en reprimir, en seguir violentando y desplazando a los desposeídos y excluidos del sistema. La meta no es plantearse como solución el comprar más y mejores armas, teniendo más policías y mejores medios, sino entendiendo el porqué surgen las actividades transgresoras de la convivencia. En la construcción de respuestas a este grave problema de la sociedad chilena , el diseño de los planes deberán ir en el corto, mediano y largo plazo. Mientras tanto debemos tomar las debidas medidas de prevención, que no es otra cosa que adelantarnos a lo que posiblemente pueda ocurrir.
David Miranda Etchegoyen
[1] David Miranda Etchegoyen, discurso para la presentación de la Propuesta: Plan Comunal de Seguridad Pública para la ciudad de Talca, “Seguridad para todas y todos”. Seminario 28 de agosto del 2004. Talca.
[2] La terminología “Seguridad Ciudadana” es común en los países desarrollados, en especial Europa. Según algunos estudiosos del mundo progresista, se estaría ante un concepto dentro de la doctrina que ha reemplazado a la desprestigiada “Doctrina de Seguridad Nacional” impulsada por los Estados Unidos a finales de los ’60 y principios de los ’70, precursora de las dictaduras en América Latina y cuya introducción en Chile provocaron el Golpe de Estado de 1973. Hoy se llama “Doctrina de Defensa y Desarrollo Interior”, la cual tendría el manejo de los Conflictos de Baja Intensidad”.

LA CIUDAD Y SEGURIDAD QUE DESEAMOS[1]




En el campo profesional existen, entre otras, dos disciplinas las cuales dado el trabajo hacia el cual están orientadas - el desarrollo de su estudio, propuestas y resultado – se pueden señalar como expresiones profesionales democráticas. Me refiero al mundo del Urbanismo: el estudio y el desarrollo de la ciudad en que deseamos vivir; y la Criminología: estudiosa de la conducta humana transgresora y de la búsqueda de mejorar las normas de convivencia entre las personas. El Urbanismo y la Criminología, una desde el ámbito del diseño arquitectónico y su relación con la multiplicidad de disciplinas que deben velar por el diseño global y armonioso de la ciudad en que deseamos vivir, y la otra desde el Derecho, como parte fundamental, junto a otras disciplinas profesionales en la búsqueda de dar respuestas al comportamiento humano y a su relación en armonía con sus iguales. Ambas buscan mejorar la calidad de vida de las personas y para ello, en la elaboración de sus propuestas recogen las sugerencias y aportes de todas aquellas disciplinas que tienen ingerencia en el desarrollo de la vida, la vida en comunidad.

Pero, - ¿porqué si existe éste ideal de disciplinas profesionales, el resultado de su estudio y propuestas, construirlas está tan lejos de responder a las necesidades del ser humano?

En el mundo actual respondemos cercando nuestras villas y domicilios, nos marginamos y marginamos a aquellos distintos de nuestro medio, sentimos temor, nos victimizamos, atribuimos malos designios a personas ajenas al medio, nos auto-enclaustramos, dotamos a nuestros hogares de sistemas de alarmas y los más pudientes acuden a la contratación de guardias privados, etc...

¿Pero esta es la ciudad, el barrio, la villa o la casa en que queremos vivir? ¿Ésta es el tipo de relación que los ciudadanos de un país deseamos tener con quienes nos rodean? Hoy para referirse a la Seguridad Pública, se habla de Seguridad Ciudadana, terminología impuesta no por el mundo progresista, sino por aquellos que aún persisten en una sociedad donde las características principales sigan siendo la inequidad, desigualdad y faltas de oportunidades para el estudio, el empleo y para suplir las necesidades crecientes de quienes vivimos en ella. El término Seguridad Ciudadana, es excluyente porque separa nuestra sociedad en “buenos y malos”, sin importar cómo surge o producto de qué surgen las acciones transgresoras de la convivencia. [2] Pero más aún, hoy la terminología aludida es la bandera de lucha de la derecha chilena, que con un gran dispositivo “bombardea” a diario a la población a través de los medios de comunicación masiva. Bajo la misma premisa han proliferado empresas para medir el impacto y efecto que surte en la población una falsa imagen de inseguridad, señalando que se mide la percepción de las personas, la victimización.


Pero cómo es posible construir Seguridad Pública a partir de lo que perciben las personas, de cómo y cuánto - como valor real - se sienten victimas. Nos sentimos “victimizados” no sólo cuando estamos en la calle, sino que además si mirados desde la calle hacia nuestro hogar, al vernos enrejados somos las victimas de esta odiosa forma de contar de delitos. En las encuestas de las empresas antes aludidas se mide la ocurrencia delictiva, pero no se incluye en ella la efectividad policial - la ocurrencia es tanto, tantos son los casos que han sido esclarecidos, los procesados por los tribunales fueron tales más cuales y de ellos tantos están en prisión - esto último no interesa. Lo importante será sembrar el temor, la victimización de las personas y a través de ello señalar que nada se hace, que la delincuencia le ha ganado la batalla a la Concertación. Que descaro. Pero, resulta aún más extraño que al preguntar al que se siente victima en la calle, si tiene algún problema en su barrio, señala que no: que ahí se siente seguro, sus niños juegan en la calle, tiene buenas relaciones con sus vecinos, incluso a veces realizan actividades comunitarias. Cuál es entonces la verdad. El inducir a la población hacia la victimización, no sólo se le está haciendo un grave daño psicológico, sino que además se está incurriendo en una grave campaña del terror, que al analizarla en su justa dimensión podría señalarse como un delito de APOLOGÍA DEL TERRORISMO.

Para entregar seguridad a las personas habrá que construirla desde la base de construir confianzas. Las relaciones sociales básicamente se mueven sobre la base de la confianza, confianza en sus iguales, confianza en sus instituciones, confianza en el Estado. Además para construir seguridad para las personas se tendrán que estudiar las conductas transgresoras desde el punto de vista criminológico, sobre las causas y condiciones que promueven las acciones transgresoras de la convivencia. Mirado desde ese punto de vista Chile tiene un gran reto, aspirando a ser un país en vías de desarrollo debe crear una sociedad más igualitaria, solidaria y justa, con acceso creciente a las necesidades de las personas. El crear un orden social y económico más justo y solidario, tenderá inexorablemente a reducir la marginación, las desigualdades, las exclusiones, las faltas de oportunidades y todo aquello hacen imposible crear confianzas en nuestros iguales.

Junto a lo anterior es indispensable que la seguridad de las personas se construya en forma democrática, con la participación de todos los que requieren de ella para establecer un desarrollo pleno de la vida. Dar paso a la civilidad para que haga sus proposiciones en la solución de sus problemas. El Estado ha entregado constitucionalmente la misión de resguardar el orden público y prevenir la acción delictual a la policía, en su trabajo y para su éxito deberá de hacerlo con y para quienes se quiere brindar seguridad. En un mundo globalizado las expresiones delincuenciales no sólo son un producto nacional, tan y más peligrosas son aquellas que vienen de afuera. A quien se le adiestra es al policía. El policía debe ser uno más, debe ser conocido y conocer a los vecinos, debe interactuar con ellos y enseñarles cuales son las acciones delincuenciales que pueden afectarlos, preparándolos para defenderse comunitariamente, socialmente, utilizando la fuerza y presencia de la organización social.

Otro tanto le corresponde al Urbanismo. Al proyectar y construir la ciudad, barrio, villa, deberá tenerse en cuenta las necesidades de las personas para el buen desarrollo de la vida. Que sea integradora, atrayente, solidaria, tenga espacios verdes, juegos para los niños y lugares de esparcimiento para los jóvenes, ya no como una necesidad para la vida comunitaria, - sino como un derecho, como un Bien Público.

Es hora de integrar a nuestro acervo y vocabulario el término “Bien Público”, más aún cuando en nuestros sueños está el construir una mejor sociedad, más igualitaria. Tal como se señalaba días atrás por el Cro. Reinaldo Ruiz... “la igualdad debe ser establecida como un Bien Público.” Sí, igualdad de oportunidades frente al trabajo, el estudio, la salud, la recreación, el desarrollo de la vida en forma sana, etc. Sí Chile incluyera este concepto “la igualdad”, como un Bien Público en su Constitución Política, los pasos para construir una sociedad mejor serían más rápidos. No es utópico pensarlo, nos asiste el derecho de creernos iguales a los demás. Si fuera así, más plena sería la vida y no estaríamos trabajando para erradicar o disminuir de nuestro diario vivir, las preocupaciones y los efectos de una sociedad basada en la desigualdad.

El hablar de Orden y Seguridad Pública nos llama a preguntarnos sobre la “creación” constitucional de nuestras policías en la década de los 80.

- ¿Porqué sí O. y S. P. es el principal objetivo de la policía, garantizando la convivencia de las personas, basado en el cumplimiento de la ley y, como misión policial la prevención de los delitos, pasó a un plano secundario?

-¿ Por qué si existía un órgano policial dedicado a la investigación de los delitos no se potenció éste, dedicando recursos a uno paralelo en desmedro del primero y de la misión ya asignada sobre el Orden y Seguridad Pública?

En función de racionalizar los recursos y del trabajo policial conjunto y coordinado, hagamos un ejercicio y planteémonos las siguientes preguntas:

- ¿Existe un archivo único, en red, sobre el prontuario de los delincuentes en Chile? ¿Están coordinadas nuestras policías en ese sentido?
- ¿Cuántos Peritos Criminalísticos existen en el país entre ambas policías y cuántas capitales regionales cuentan con un Laboratorio Criminalístico?
- ¿Qué significado tiene desarrollar paralelamente dos Laboratorios Criminalísticos (en ambas policías), si el objetivo final será el mismo, coadyuvar a esclarecer los delitos?
- ¿Existe competencia – leída como rivalidad – en la investigación de los delitos? ¿Y por qué?
- ¿Si una policía tiene por misión resguardar el Sitio del Suceso? ¿En función de quiénes trabajará? ¿Para su propio órgano o la competencia?

En esta línea podrían surgir éstas y muchas más preguntas.

La acción policial no debe estar orientada a actuar sobre la ocurrencia delictiva, dejando en un segundo plano la prevención, pensar así es entregar un gran e importante espacio a quienes delinquen, la preparación y elaboración de su actuar. En términos policiales conforme se “ataca la actividad delictiva”, desarticulándola, ésta asume nuevas y más complejas formas de actuar. En nuestros tiempos en que la modernidad entrega al mundo un sinnúmero de conocimientos científicos y técnicos, éstos también son utilizados por quienes delinquen, de ahí su orgánica y éxito para burlar la ley. Sólo observemos: la policía en el mundo captura menos del 10% de la droga que se trafica y distribuye; en lo nacional, la osadía delincuencial, que en nuestras narices construye un túnel para robar en bancos, casi lográndolo; desactivación de alarmas; construir redes cibernautas de pornografía infantil; y, a vista y paciencia social, desarrolla y promueve una red de prostitución infantil y pedofilia.

Existe un gran acercamiento en las ideas sobre la seguridad de las personas en el mundo progresista, falta darle los espacios necesarios para desarrollarlas en función de consolidar las instancias democráticas, es por ello que deseo terminar este preámbulo con frases de destacados profesionales interesados en el tema:

En la Serie Contribuciones al Debate. PPD nº 1. Segunda Época. Año 2002. Por una Seguridad Ciudadana Progresista. Elementos para la reflexión. Señalan Mauricio Escobar y José Bengoa:

“Libertad, justicia social, solidaridad, igualdad, tolerancia, derechos humanos, equidad, dignidad humana, fraternidad, reflexión crítica, son... los pilares sobre los cuales se debe fundar dicha política. (la seguridad de las personas)... debe estar al servicio de la transformación social, con un sentido de reducción de la violencia, de disminución y eliminación de las discriminaciones, explotaciones, opresiones, dominaciones y exclusiones que existen en nuestra sociedad.”... Mauricio Salinas Escobar, es: Abogado y Profesor Universitario. Coordinador Comisión Seguridad Ciudadana del PPD. Secretario de la Corporación “Ciudadanía y Justicia”. Militante PPD.

“Es por ello que muchas personas pensamos que la sociedad chilena está al borde de constituirse en una sociedad peligrosa. Una sociedad que no tiene elementos simbólicos de unidad y, por tanto, donde predominará el temor y la exclusión.”...” La modernización sustantiva de una sociedad pasa por la construcción de un discurso de integración y medidas que la respalden. Cierto que sino se critica el discurso de la seguridad ciudadana terminaremos sin saber si los presos son los que están dentro de la cárcel o los que están afuera.”... José Bengoa Cabello, es: Académico, Antropólogo, Presidente Fundación Nac. para la Superación de la Pobreza. Vicepresidente Corporación “Ciudadanía y Justicia”, Ex Rector Univ. Academia de Humanismo Cristiano, Militante PPD.

Don Mauricio Valenzuela, Filósofo, habla de que como sociedad chilena... “debemos abandonar la lógica de la violencia, la lógica de la guerra, si queremos construir una sociedad más fraterna.”...

Don Camilo Contreras, Doctor en Derecho, en una Conferencia en la Universidad Santo Tomas en Talca señalaba... “ la ciudadanía debe tomar su rol en la defensa de su seguridad”

Hay consenso en el mundo progresista de que la violencia traerá más violencia. El construir una seguridad para todos, no se debe pensar sólo en reprimir, en seguir violentando y desplazando a los desposeídos y excluidos del sistema. La meta no es plantearse como solución el comprar más y mejores armas, teniendo más policías y mejores medios, sino entendiendo el porqué surgen las actividades transgresoras de la convivencia. En la construcción de respuestas a este grave problema de la sociedad chilena , el diseño de los planes deberán ir en el corto, mediano y largo plazo. Mientras tanto debemos tomar las debidas medidas de prevención, que no es otra cosa que adelantarnos a lo que posiblemente pueda ocurrir.
David Miranda Etchegoyen
[1] David Miranda Etchegoyen, discurso para la presentación de la Propuesta: Plan Comunal de Seguridad Pública para la ciudad de Talca, “Seguridad para todas y todos”. Seminario 28 de agosto del 2004. Talca.
[2] La terminología “Seguridad Ciudadana” es común en los países desarrollados, en especial Europa. Según algunos estudiosos del mundo progresista, se estaría ante un concepto dentro de la doctrina que ha reemplazado a la desprestigiada “Doctrina de Seguridad Nacional” impulsada por los Estados Unidos a finales de los ’60 y principios de los ’70, precursora de las dictaduras en América Latina y cuya introducción en Chile provocaron el Golpe de Estado de 1973. Hoy se llama “Doctrina de Defensa y Desarrollo Interior”, la cual tendría el manejo de los Conflictos de Baja Intensidad”.

Una explicación previa.

Los documentos que estoy publicando en gran medida han sido conocidos por una parte importante del mundo político que debe tomar medidas para iniciar los cambios para mejorar el enfrentamiento con la delincuencia en todas sus formas.

Por razones que aún no alcanzo a comprender las ideas aquí expresadas, a pesar de tener plena vigencia, no han sido tomadas en cuenta.

En estos documentos se plantean políticas públicas democráticas que tratarán de hacer conciencia de cuál es el problema, pero además, planteando democráticamente una discusión al respecto.

Lo importante, y porque no decirlo, y democrático del blog es que nos da la ocasión de dar a conocer nuestro pensamiento y experiencia en virtud de construir una solución orientada a la solución del problema.

Son muchos profesionales y peritos que sobre el tema de la Seguridad Pública no están siendo escuchados y sus propuestas dejadas de lado como inservibles. Además que en el tema de la democratización y participación de la sociedad, se toman caminos en donde ninguno educa a la población sobre el actuar de la delincuencia.

Por último, el tema es multidisciplinario mientras no se crea un movimiento basado en la Criminología y plantee acciones a seguir con la globalidad de los involucrados en el tema, las acciones que se emprendan serán para tapar lo esencial.

Atentamente,
David Miranda Etchegoyen.

AYER SOSPECHA, HOY CONTROL DE IDENTIDAD


No cuento con elementos para definir qué es peor. Ayer, digo hace unos cinco a seis años, antes que se aboliera la Ley de detención por sospecha, los chilenos: no podíamos cruzarnos la bufanda en invierno, so pena de tratar de ocultar la identidad; menos andar a deshora – quién nos podía decir que andábamos a deshora - a deshora de qué; cuidarnos de usar ropa que saliera de lo común o que fuera extravagante, so pena de vernos con disfraz; o de ser feo, parecer andrajoso o estar “medio ido”, porque podrían señalar que estábamos dentro (o vistos) de los Estados Antisociales señalados por nuestro Código Penal y otras pesadezes que invocaba la ley.

Hoy tendremos que demostrar quiénes somos y que pretendemos hacer al estar en tal o cual lugar, porque podríamos seguir siendo visto como sospechosos y ahora el policía podrá registrarnos y acusarnos de que teníamos la intención o vio en nosotros indicios para cometer un delito o falta. Qué es esto, se cambió ese gran axioma legal que señalaba que “éramos inocentes, hasta que no se comprobara nuestra culpabilidad”, por otro que será usado una vez que sea promulgada la nueva Ley de Control de Identidad: “ahora tendremos que comprobar que somos quien decimos ser, que no tenemos la intención de cometer delito o falta y por último comprobar que no somos culpables”. Y todo esto visto al criterio de una persona, el policía. Sin orden judicial, sin estar involucrado en una denuncia de un crimen o sea, “porque le pico el bichito, no más”.

Pero es que se hace incomprensible que aún hoy día (comienzos del siglo XXI) se aprueben leyes como éstas. En la biblioteca del Congreso existe el único ejemplar registrado en Chile de la obra “El hombre delincuente” (1876) de Cesar Lombroso (1835–1909), podría ser necesario y beneficioso que los legisladores de las Comisiones de Legislación y Justicia del Congreso lo leyeran, así se darían cuenta que desde esa época, digo mal, desde Hipócrates, estos seudo sabios o pensadores han incorporado al acervo cultural del mundo un tipo de óptica para atribuir al hombre características antisociales o delincuenciales, haciéndonos creer que pertenecen a lo nato, congénito, y que en ningún caso la violencia, la delincuencia, y ambas asociadas, la mayoría de las veces son producto de las desigualdades producidas por el hombre y la sociedad.

En el control de identidad, el policía no sólo estará facultado para las cosas ya señaladas, sino que además nos podrá detener para que le entreguemos o suministremos, como dice la ley, “información sobre un crimen cometido”.

Pero quién se quiere echar el gallito y jugársela por el buen criterio con que se aplicará esta ley. El señor Felipe Marín V. del Programa de Justicia Criminal de la Universidad Diego Portales, en su opinión sobre esta ley entregada al diario La Tercera del sábado 20 de marzo, señalaba que ... “no existen mecanismos para controlar el adecuado uso de las facultades policiales”... (Nosotros ya lo veníamos diciéndolo desde el año 1994). La policía dice lo contrario. Pero si estas facultades no se aplican bien, qué se dirá. Nuevamente señalamos: si las facultades se aplican mal y la policía dice que hay control, éstas se aplican con el conocimiento del Mando; si niegan que se aplican mal, entonces no hay control sobre sus subordinados (esto va para ambas policías), porque lo real es que existen excesos en la aplicación de los procedimientos policiales

En el antiguo Código de Procedimiento Penal y en la ley orgánica de las policías se facultaba a éstas para pedir al ciudadano la identificación, de no tenerla podía ser retenido por un máximo de cuatro horas para verificar su domicilio. De ahí que se ha hecho una costumbre el llevar consigo siempre la cédula de identidad. Con la Reforma al Código de Procedimiento Penal también se incluyeron iguales facultades. No tengo el texto a la mano de la Reforma, pero qué fin tendrá – será el de hacer más eficiente el control de la delincuencia. Eso es ,¿no?.

El señor Felipe Marín V., en su opinión, recuerda que por suerte en la Reforma Procesal Penal está instituido el Juez de Garantía, sino tendríamos que decir “y ahora quién podrá salvarnos”.

Quiero recordar algo mencionado en otros escritos. El control sobre la delincuencia por parte de las policías se hace eficiente cumpliendo con las misiones con las cuales las fueron investidas, hoy día, en su lucha contra la delincuencia se pueden resumir, como importantes: el aplicar el Plan Cuadrante con la participación de la ciudadanía; impulsando lo relativo al Policía del Barrio; elevando la prevención del delito; elevando la capacidad investigativa y aplicando correctamente en cada caso investigado las técnicas y tácticas criminalísticas; haciendo efectivo un real control de los procedimientos policiales por parte de los Mandos; y lo más importante, estudiando el comportamiento de la acción delictual a través de la ciencia criminológica, etc.. Esto definitivamente es mejor que establecer leyes que van en contra de la Libertad Individual de la Personas, aprobando leyes como la Ley de Control de Identidad.

Nuevamente nuestra juventud, en general, tan lejos de prestarles todo lo necesario para su integral desarrollo como persona, serán victimas de esta nueva ley, como hace más de seis años lo eran con la Ley de detención por sospecha. Nuestro Chile no está preparado para esta ley, porque no se garantiza trabajo para todos, las posibilidades de estudio no son para todos iguales, las posibilidades de recrearnos sanamente no están o están lejos de nuestros jóvenes, y las otras cosas que se han hecho tan reiterativas. La verdad es que ningún país del mundo podría aceptar una ley como ésta porque atenta contra nuestra libertad.

Al margen quisiera hacer el siguiente comentario. Para aquellos que tanto miran para el norte y admiran la democracia que ahí se da, una reflexión: en ese país, grande por cierto en el buen sentido, no existe el control de identidad, no existe la cédula de identidad, sólo cuando se es condenado por un delito son fichados. Y saben por qué: porque lo más preciado para ellos es la libertad. Libertad de ser, de estar, en fin, libertad de ser libres.-

David Miranda Etchegoyen
20 de marzo del 2004. -

Sunday, November 05, 2006

Lombroso y la ley de detención por sospecha. Ahora la ley sobre identificación.

Desde la antigüedad con Hipócrates, hasta nuestros días, se ha tratado de atribuir a cierto tipo de individuos cualidades delincuenciales.

A través de los tiempos las cualidades delincuenciales se fueron determinando al atribuirle al hombre actitudes de carácter violento, además relacionarlos a los aspectos de la belleza. Pitágoras definió la belleza en términos numéricos, de ahí que hoy se define a la belleza con el valor del 1 al 10. La mujer 10, el hombre 10. Leonardo Da Vinci señalaba la belleza como el homus cuadrado para indicar la proporcionalidad y la simetría del cuerpo. Siempre se señalaba a la belleza como un todo ideal alejado de la persona en sí, por lo tanto todo lo que se alejaba de la belleza era malo, ruin, tenía un mal implícito. (Con el tiempo el concepto de belleza tendrá otra valoración, asociada al éxito, el dinero, lo sexual, y otras tantas, pero para nuestro análisis nos interesa quedarnos con lo antes señalado.

Muchas de estas teorías se han basado en diferencias físicas y raciales y las teorías modernas han osado atribuir cualidades a quienes se encuentran en situaciones de marginalidad social.

Lo que ha marcado más a nuestra sociedad moderna ha sido sin lugar a dudas la teoría Lambrosiana. Sin dejar de mencionar que Cesar Lambroso (1835 – 1909), al estudiar la conducta de los delincuentes apresados, hizo importantes aportes a la criminología moderna, también es cierto que reafirmo en la sociedad conductas discriminatorias hacia una parte de los individuos que la conforman. Lombroso concluyo que diferencias antropológicas determinaban la conducta delincuencial. Así en su obra
“El hombre delincuente” (1876) llega a la conclusión que el delincuente tenia ciertas características físicas como la forma de la cabeza, la nariz, ojos, color de la piel, estatura, conflexión, etc., y por ende los hacía diferentes al resto de la sociedad. Estas características “congénitas o natas” (herencia biológica no siempre defectuosa) determinaban que estos individuos estaban “fatalmente destinados a delinquir”.

La ciencia moderna nos enseña, comprobadamente, que la herencia genética está referida a los caracteres físicos (forma, color, fortaleza, capacidad, etc.) y que los caracteres referidos al comportamiento son adquiridos en el medio donde se desarrolla el hombre. (Distinto es hablar de la demencia la cual tiene que ver con el funcionamiento físico de nuestro cerebro, pero se puede confundir debido a su casi siempre carácter violento).

Pero aquí quiero detenerme para que juntos analicemos como han sido arrastradas en el tiempo las teorías sobre la belleza de Pitágoras, Platón, Da Vinci y las teorías sobre la delincuencia nata de Hipócrates y Lambroso, y cual es su incidencia actual cuando queremos caracterizar a una persona. Nos referiremos sólo al aspecto vulgar en el buen sentido, o sea a lo más usado. Cuando señalamos: “el tipo feo” asociamos inmediatamente como una persona que no pertenece a nuestro medio, ambiente social, no calza, tiene la nariz grande, la boca chueca y habla mal, es bajo y tiene las piernas chuecas, etc. Por sus características físicas son rechazados. Ahora bien, mas de alguno de nosotros ha usado la siguiente terminología: “tiene cara de delincuente”, “camina como delincuente”, “parece delincuente”. Nos hemos hecho cargo de la herencia dejada por estos “brillantes teóricos”, que hicieron su aporte a los conocimientos generales del hombre, pero no tenían la verdad en todo. Quiero que agreguemos un último elemento a nuestro análisis y lo recojamos de nuestro vulgo. Me refiero cuando decimos: “se viste mal, parece delincuente”, “habla como marginal, como delincuente”, “son marginales”, “ah, viven en ... esa población”. Con esto hemos cerrado el circulo de la estigmatización de quien hoy día, sin serlo, podríamos señalarlo como un delincuente: “ Es feo, tiene cara de, camina como, se viste asa y habla como tal”. Hemos incluido todos los elementos por medio de los cuales la sociedad actual - no la que deseamos y queremos - ha procurado crear la imagen ideal para definir al delincuente: es feo, no pertenece al “general deseado” de belleza; es chico, de contextura fuerte (tipo obrero), pómulos grandes, cara redonda, moreno, pelo negro tieso, ropas vulgares, tiene un caminar cansado no erguido, vive en esa población marginal, etc. y todo aquello que no estando alejado de la realidad se le pueda atribuir para encasillarlo en la ley de los estados antisociales o la ley de detención por sospecha, ya abolida, pero que hoy se renueva con otra designación: LA IDENTIDAD. (Después nos referiremos a ella).

La sociedad se ha hecho receptiva a teorías como la Lombroso y siempre ha tratado de mantener a los delincuentes a cierta distancia, negándoles posibilidades de readaptación social y trabajo. Los órganos de represión del delito y algunas leyes que conforman el cuerpo legal penal, también coadyuvan a reafirmar esta actitud social, ya que al clasificar la conducta de los delincuentes en su afán de hacer una supuesta prevención del delito – todo aquel que se acerque a ella es considerado como tal. Un ejemplo claro en nuestra legislación chilena es la “Ley sobre los estados antisociales” que en gran medida corresponde a los marginados de la sociedad: vagancia, limosneros, alcohólicos, toxicómanos, etc.. Si bien es cierto que estos “estados” acogen a un cierto número de delincuentes, no todos lo son. Habría que señalar que ha sido la sociedad, con su acción discriminatoria y de desigualdad social, la que ha creado estos sectores de marginalidad que la ley ha dado por llamar “Estados anti-sociales”.

No obstante lo nefasto que ha sido aplicar estos criterios en el estudio de la conducta delictual, en nuestra legislación penal se ha agregado algo peor y es la Ley de Detención por Sospecha, la cual ha pretendido “suplir” la ineficacia en la prevención del delito, entregando “un arma legal” para hacerlo. Nuevamente se trato de encasillar la conducta antisocial, pero esta vez se introdujo un nuevo elemento, la sospecha. Sí, la sospecha de andar con disfraz, sospecha de estar a deshora, sospecha de malos designios, sospecha de asumir cualesquiera de los estados anti-sociales.

La sospecha, la simple conjetura, la idea vaga, de atribuir disfraz, andar a deshora, atribuirle a una persona malos designios, es caer en la ambigüedad para determinar que una persona pretende delinquir. Señalarlo es atentatorio contra la libertad individual preceptuada en nuestra Constitución.

Pareciera que aún no se ha tomado la debida conciencia de lo que han implicado para nuestra sociedad las leyes a las que me referido. Señalo lo anterior, ya que hace un año y cinco meses (enero de 1993), Diputados de la Concertación presentaron a la Cámara de Diputados un proyecto de ley que modifica el Código de Procedimiento Penal y el Código Penal en lo relativo a la detención por sospecha y norma la protección de los derechos del ciudadano ante la detención, la cual a la fecha se encuentra en trámite.

Cuestiones como éstas se hacen incomprensibles, más aún cuando amplios sectores de la ciudadanía han levantado sus voces para resaltar el daño que han implicado – leyes como éstas – para nuestra juventud y los sectores más humildes, que lejos de ser reprimidos por “supuestas conductas antisociales”, esperan mejores oportunidades para su desarrollo personal.

David Miranda Etchegoyen
Diario El Centro, Redacción.
Sábado 2 de julio de 1994.

“SEGURIDAD PARA TODAS Y TODOS”


“La ciudad se construye desde los ciudadanos, con las personas y con más y mejor democracia.” “La participación genera una relación de colaboración y respeto mutuo...” La democracia garantiza la participación conciente de las personas en procura de elevar la calidad de vida.

Sin lugar a dudas las afirmaciones anteriores son el cimiento sobre el cual debe sustentarse todo plan que pretende generar mejores condiciones de vida, tranquilidad y paz social. En el tema de la seguridad de las personas, la seguridad para todas y todos, la seguridad pública, es indispensable la participación democrática.

Los esfuerzos del Gobierno y las Instituciones del Estado encargadas de brindar seguridad a las personas, no han sido pocos. Pero la preocupación sigue siendo el conformar una seguridad de las personas que nazca de ellas, de su cotidianidad, de las cosas que sienten y perciben, y para que sea efectiva, con ellas mismas.

Al elaborar el presente Plan Comunal de Seguridad Pública, orientado como una respuesta hacia a la actividad delictiva, y por ende, ha objeto de elevar la calidad de vida de las personas, se han recogido los esquemas diseñados por el Gobierno para el Programa Comuna Segura y por Carabineros para el Plan Cuadrante, en los cuales se aborda la participación ciudadana, pero, desde nuestro punto de vista este plan pone énfasis en los temas que pueden asegurar un compromiso ciudadano.

Dada la importancia que reviste para la comunidad el presente plan, es necesario conceptuar los elementos que servirán de base a los objetivos y las tareas que se sugieren para su implementación.



CONCEPTUALIZACION:

Entendemos que la actividad delictiva es un mal inherente al tipo de sociedad en la cual vivimos, que existe desde los inicios de la sociedad humana y perdura hasta nuestros días.

Esta actividad se ha desarrollado sobre el irrespeto de las normas de convivencia y los derechos de las personas, ambas preceptuadas por la Constitución Política de la Nación y por el Orden Jurídico vigente.

Las condiciones económicas y sociales siempre influyen en el aumento o disminución de la actividad delictiva, siendo la desigualdad de oportunidades una de las principales. Por tal razón, la construcción de una sociedad más justa y solidaria, libre de desigualdades e inequidades, debe ser la prioridad del mundo progresista con el cual nos sentimos identificados, aspirando que tal concepción sirva para disminuir progresivamente tal actividad.

La acción de la policía y órganos judiciales es represiva y coercitiva de la actividad delictiva.

La acción del Estado hacia la actividad delictiva siempre deberá hacerse con total apego a la ley, garantizando las libertades individuales y públicas de las personas preceptuadas en las leyes de la Nación.

El flagelo de la droga ataca principalmente a nuestra juventud. La juventud al no encontrar espacios que les brinden oportunidades para el estudio, empleo y una sana diversión, asume una actitud psicológica de rechazo social y buscan suplir sus necesidades con la droga y con ello se da el inicio a la carrera delictiva.

La delincuencia es un problema que atañe a toda la sociedad, a sus ciudadanos y sus instituciones. En su solución y disminución se debe trabajar democráticamente involucrando a todo quien desee aportar, y en especial, con la participación de la ciudadanía organizada.

La acción prioritaria del presente plan debe ser la prevención del delito, en un trabajo conjunto de los órganos policiales y judiciales con la comunidad organizada, buscando disminuir las causas y condiciones que lo promueven.

Una comunidad organizada, educada hacia el conocimiento de la actividad delictiva y su comportamiento, garantizaran una participación conciente.


La percepción del delito, la “victimización”, sensación de riesgo, de temor, de inseguridad frente a un hecho no predecible, desconocido, ajeno, no controlable, de tipo delictivo, sin lugar a dudas está ligado al tema de la delincuencia que nos afecta como nación. “El acto delictivo es la puesta en escena de la indefensión humana, allí donde la vida y la integridad física muestran su máxima fragilidad y vulnerabilidad.”[1] No obstante lo anterior, y planteado desde su real dimensión, no se puede aceptar el bombardeo constante acerca de la percepción y la victimización frente al tema de la delincuencia, más aún cuando se a transformado en la bandera de lucha de la derecha chilena, para señalar que los gobiernos de la Concertación no han hecho nada y que la delincuencia nos ha ganado la batalla. Esta práctica está haciendo un grave daño psicológico a la población y para algunos sectores se puede transformar en una psicosis colectiva. A quienes insistan en esta práctica se les podría acusar de hacer “apología terrorista”.

El bombardeo comunicacional, que sirve a la derecha chilena, sólo habla de los hechos delictivos que ocurren, de su aumento, pero no se habla de la efectividad policial, de cuántos son los hechos que se investigan y esclarecen, de cuántos son los arrestados y procesados por esos delitos. Además de los esfuerzos que se han hecho para dotar a las policías con nuevos recursos, que han significado equipamiento más moderno y nuevo personal.

No se puede dejar de mencionar que durante 17 años la dictadura dio otra preocupación a las policías, el perseguir al Movimiento Popular. La prevención del delito estaba en segundo plano. Esta es la causa real del aumento de la delincuencia. Las policías perdieron 17 años de aprendizaje y experiencia, de contener la acción delictiva. En contraposición la delincuencia gano terreno, hizo suya los conocimientos que entrega la modernidad y la globalización, los conocimientos científicos y técnicos.

[1] Editorial Voz Chile 21. La lucha contra la delincuencia empieza por casa. Semana del 2 al 12 de julio de 2004.